En Fútbol · 9 junio, 2016

ESCUELA FUTBOL GOLFCANAL

Análisis de Temporada Fútbol Federado | Juvenil A

Os dejamos el análisis de David, entrenador del equipo federado de Juvenil A de GolfCanal, jugadores del grupo 6 de la 2ª división de la Federación Madrileña de Fútbol:

A pesar de lo que refleja la clasificación, podríamos calificar la temporada del Juvenil A como favorable. Las expectativas a principio de año, no fueron otras que adaptar a un grupo de jugadores, recién subidos de cadete y que solo habían jugado a Futbol 7, no solo a la categoría (recordemos que esta categoría se compone por un proceso de tres años, y no de dos como el resto), sino también al terreno de juego y a ese toque más competitivo que requiere el estar federados.

A la vuelta del verano, me encontré a un grupo de chicos con ganas de empezar una nueva temporada, un poquito desilusionados por no haber sido seleccionados para el primer equipo (Juvenil B), pero con mucha ambición. Sin ser conscientes de que la temporada iba a ser tan dura como ha sido.

Los primeros partidos no fueron muy buenos, las derrotas eran tan abultadas y la diferencia en el juego era abismal. Nos enfrentábamos a equipos ya rodados de años atrás, completamente adaptados a Futbol 11, y con un alto nivel competitivo. En muchos de los encuentros, la diferencia física era abrumadora, pareciendo que se jugaba un partido de hombres contra un partido de niños. Psicológicamente, era un grupo muy débil, fiel reflejo de ello era que a partir del segundo gol recibido, bajábamos la cabeza y el rival jugaba con nosotros como quería (también dado por la falta de compromiso faltando a los entrenamientos físicos).

Y de repente, en la jornada 9, todos esos miedos y temores desaparecieron. Pónganse a imaginar. Domingo, 8 de Noviembre, 18:00. Noche de invierno con frío, jugando en casa contra un rival de la parte media de la clasificación. Como siempre nos ponemos con un gol en contra. Pero esta vez, hay algo distinto. Los chicos compiten, el rival no se acerca y al borde del descanso empatamos. Nos encontramos ante un escenario que no habíamos experimentado, quizás este partido estaba a nuestro alcance, no era momento para dejar pasar esta oportunidad. Y así fue. 45 minutos más tarde estábamos todos juntos celebrando nuestra primera victoria de la temporada.

Pero fue todo un espejismo. De ahí a final de 2015, recibimos cuatro derrotas muy abultadas y dolorosas. Nos dimos de bruces con la realidad. Seguíamos siendo ese equipo de niños en manos de lo que quisiesen hacer con nosotros, competíamos hasta el 0-1 y desde ese momento, ya asumíamos lo que iba a pasar.

Las cosas no salían. Los chicos se replanteaban el seguir o no seguir jugando al futbol, o centrarse en los estudios, con el bachillerato y la selectividad todo el rato presente.
Muchos abandonaron el barco, pero aun así, el bloque de 10-12 jugadores tiró de orgullo para dar la cara lo que nos quedaba de temporada. Fue trabajando con ese bloque cuando empezamos a ver la luz al final del túnel. Algo cambió, y es que empezamos a competir.

Se empezó a ver un equipo jugando al fútbol y no a 11 chavales vestidos de corto con la misma camiseta. Perdíamos partidos en el descuento. Hubo otro que hasta el árbitro nos arrebató con un penalti en contra a última hora por un choque de nuestro portero con nuestro defensa. Se veía a jugadores solidarios, que por fin creían en ellos mismos. El compromiso y la ilusión era tal, que por primera vez, el campo de entrenamiento se nos hacía pequeño. Dejamos de sentir vergüenza y ese bloque de 10-12 jugadores, empezó a añadir futbolistas. “Amigos de”, “Jugadores que habían jugado en”, y poco a poco, volvimos a ser un equipo, esta vez más maduro. Los fichajes además, aportaron el plus que el equipo necesitaba. Ya no a nivel técnico, sino que también a nivel competitivo y eso benefició al equipo de manera exagerada.

En la jornada 27 aconteció de nuevo algo muy reseñable. Nuestra primera convocatoria. El trabajo (sobre todo psicológico) con los chavales, daba sus frutos, y por fin dejaba a gente fuera de la lista. El partido se perdió (solo) 1-2. De nuevo en el descuento. Algo había cambiado. Y así, con esta nueva dinámica ocurrió lo que tanto necesitábamos.

Casi 6 meses después, un 24 de Abril, de nuevo en casa, a las 18:00 llegó nuestra segunda (y última victoria de la temporada). Volvamos a imaginar. Jornada 29, se enfrentaba un equipo de barrio, de los que aún juegan en tierra, de los que llevan afición a cada partido la cual increpa al árbitro y a los jugadores (independientemente de estar jugando fuera o en casa) contra los últimos. La cenicienta de la categoría, los que habían recibido más 200 goles en 30 partidos, 9 de los cuales nos los marcaron ellos en la ida. Y que por fin jugaron un partido del cual no se van a olvidar en mucho tiempo. Al descanso 0-0 con ocasiones para ambos equipos.

Esta vez, el destino nos hizo un guiño y nos pusimos por delante en el marcador. Aunque solo ocho minutos más tarde volvieron las tablas al marcador. Nos quedaba media hora por delante y estábamos todos convencidos de que los tres puntos iban a quedarse en casa . En el minuto 65 nos pusimos de nuevo con ventaja, y ahí empezó nuestra agonía. Hubo un asedio constante de un rival que acabó con 5 delanteros, que pusieron a un jugador de portero, como en fútbol sala, para tener aún si cabe más dominio del balón. Nos defendimos a muerte, sacando balones bajo palos, recibiendo insultos desde la grada y demostrando que ya no quedaba un atisbo de aquel equipo sin pena ni gloria. Habíamos cambiado. Habíamos crecido. Y ese partido no se nos escapó. Fue un dulce final (4 jornadas antes de acabar la temporada). Un gran broche a una muy difícil temporada.

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